Buscan posicionar al Parque Nacional Alerce Andino como referente en soluciones innovadoras

El Parque Nacional Alerce Andino fue creado en 1982, y se ubica en las comunas de Puerto Montt y Cochamó, entre el seno y el estuario de Reloncaví, en la zona montañosa que se extiende al sur del lago Chapo.La especie con mayor representatividad es el alerce, que se presenta casi en 20.000 hectáreas, un 50% de la superficie total del parque, desarrollándose de preferencia sobre los 400 metros sobre el nivel del mar

Este parque forma parte de la Reserva de la Biósfera Bosques Templados Lluviosos de Los Andes Australes, territorio que cuentan con el reconocimiento internacional de UNESCO.

Con el objetivo de mejorar la experiencia del visitante, la Escuela de Arquitectura de la Universidad San Sebastián (USS, sede de la Patagonia), se adjudicó un fondo concursable FIC de Innovación y Competitividad del Gobierno Regional de Los Lagos para el desarrollo de un sendero piloto que permita una nueva experiencia al visitante, proyecto que cuenta en su directorio a Amigos de los Parques y CONAF.

Para saber más de este proyecto, Amigos de los Parques entrevistó a Drago Vodanovic, director de la Escuela de Arquitectura USS, y a Cristóbal Noguera, arquitecto y coordinador de práctica y vinculación con el medio, y editor de la Revista TERRITORIO Arquitectura de la Escuela de Arquitectura USS que reproducimos in extenso a continuación.

¿Cómo se relaciona la innovación con la habilitación de un sendero de un parque nacional?

Drago: La idea de innovar o introducir novedad o cambios en un parque nacional ha sido algo que en nuestros procesos de diseño y académicos ha surgido naturalmente y en diálogo con la paulatina y virtuosa figuración pública de los valores de estos fundamentales ecosistemas. Pero quizás lo más interesante y a primera vista paradojal ha sido que lo innovador ha tenido siempre que ver con profundizar en los orígenes, en los valores más esenciales de estos territorios. Así, el valor de la conservación, la educación ambiental, la sostenibilidad, por nombrar algunos, han conducido las definiciones que en nuestros proyectos hemos incorporado.

Esta mirada es la que nos ha llevado a proponer en los senderos de trekking del Parque Nacional Alerce Andino un proyecto que potencia estas experiencias, que las complementa y lleva a un plano de potencial conexión con la sociedad que esperamos permita que los ciudadanos todos nos hagamos de nuestros parques, los entendamos como nuestros, y de esta manera los cuidemos, protejamos y proyectemos como lugares a legar a las futuras generaciones.

¿Cuál es el origen del proyecto, cuáles son sus etapas y su visión futura?

Drago: Los orígenes de este proyecto datan de la relación que hemos forjado como Escuela de Arquitectura de USS con CONAF, donde nos hemos colaborado mutuamente en torno a proyectos que buscan mejorar y potenciar los parques nacionales de nuestra región. Así es que después de varias iniciativas de proyectos para parques postulamos y nos adjudicamos fondos para la innovación y la competitividad (FIC) del Gobierno Regional de Los Lagos, los que nos han permitido iniciar un proyecto que buscará implementar un nuevo sendero piloto dentro del Parque Nacional Alerce Andino, el que propondrá una arquitectura que esperemos ofrezca un nuevo trato, un nuevo estándar de sostenibilidad, respeto y diálogo de los visitantes del parque con éste, lo que será complementado con el diseño e implementación de una app para teléfonos celulares que permitirá tener mucha más y mejor información del parque, sus senderos y diferentes servicios que existen a su alrededor.

Esto, con un trabajo de conexión y diálogo con las comunidades aledañas, quienes esperamos puedan ser protagonistas y potenciar su relación con el parque y sus posibilidades.

¿Qué se ha encontrado en el levantamiento de información que ha resultado un aprendizaje en el desarrollo del programa?

Cristóbal: El trabajo sostenido en torno a los parques nos ha llevado a levantar diversas experiencias en torno al trabajo que ejecutan día a día los guardaparques. En ese sentido, el aprendizaje tiene que ver con las posibilidades que entrega el territorio respecto de la accesibilidad a las rutas y como esto afecta directamente el trabajo en ello. Por otro lado, los ciclos de la naturaleza, en cuanto a entender la mantención de los senderos e infraestructuras entendiendo que hay estaciones, climas y factores antrópicos que afectan los materiales y su durabilidad. Y finalmente, la experiencia en terreno que tienen los guardaparques para llevar su trabajo a cabo, que muchas veces es más clara, eficiente y eficaz en las soluciones, que las propuestas que surgen desde el computador o los libros.

Es también relevante mencionar el conocimiento local de las comunidades, en cuanto a su experiencia con el bosque, la naturaleza y las soluciones que se implementan al momento de ejecutar una intervención en estas áreas. Son años de acumulación de experiencia que es muy relevante al momento de pensar como intervenir las áreas protegidas y es donde probablemente más se deba poner el foco, con el fin de ir generando una cultura desde lo local para el desarrollo de los parques.

¿Qué referencias han observado para el desarrollo de este proyecto?

Cristóbal: El trabajo con referentes es parte de nuestra metodología de aproximación a los proyectos en general. En el caso de los parques, nuestras referencias están mayormente dadas por experiencias de implementación de infraestructura en países pioneros en estos temas como Nueva Zelandia, EEUU, Dinamarca y Australia. Sobre todo, hemos puesto el foco en aspectos que tienen que ver con la experiencia que se ofrece en los recorridos y trekkings, además de ver aspectos más funcionales como materiales, manutenciones y durabilidad en el tiempo. Por otro lado, hoy pensar en el ciclo de vida de los materiales se hace indispensable, sobre todo con el objetivo de minimizar su impacto y su posterior mantención y deconstrucción.

El desafío hoy está en poder implementar una inteligencia primaria que permita llegar a definir estándares que se puedan replicar y buenas prácticas constructivas para lograr habilitar el resto de los parques de la Ruta de los Parques con definiciones y características similares, con el fin de lograr una identidad y pertenencia con estos espacios naturales.

¿Cómo se ha trabajado la pertinencia territorial y la vinculación comunitaria del proyecto?

Drago: La pertinencia territorial y la relación con las comunidades que viven en torno al parque es un aspecto clave del proyecto, pero a la vez quizás el que se ha vuelto más difícil de implementar.

Dado las restricciones de la pandemia, la relación con las comunidades aún no se ha podido llevar a cabo, sólo pudiéndose realizar levantamientos fundamentales de información más el diálogo con actores claves como CONAF y la corporación Amigos de los Parques, que sin duda han nutrido fuertemente los avances que se han desarrollado hasta la fecha, y que esperamos permitan un trabajo de gran fluidez y apoyo mutuo en el futuro próximo.

El lado optimista que vemos es que esperamos en el periodo estival poder realizar acciones que permitan desarrollar todo lo planificado, con el objetivo de que el proyecto que hemos iniciado logre integrarse al parque y su gente de manera casi simbiótica, tenemos confianza de que el proyecto finalmente es una iniciativa para el parque y su gente, teniéndonos a nosotros como medio para lograr cambios y nuevas implementaciones que están y serán siempre fruto de los valores de este territorio y sus comunidades.

¿Finalmente, ¿cómo la academia puede ser un aporte en la reconexión de las personas con la naturaleza desde los parques nacionales?

Cristóbal: A la academia, por lo general, se le otorga la característica de estar poco vinculada a la práctica y la realidad, solo empujando investigación entre cuatro muros. Hoy más que nunca, las universidades cumplen un rol fundamental en cuanto a educar a su estudiantado en temas de futuro, como son los parques, pero también entender y desarrollar la relación de la academia con el medio donde se inserta. Hoy tenemos una agenda muy potente en torno a los parques nacionales, pudiendo concientizar a la comunidad, educando y por sobre todo aportando dentro de los territorios locales donde los estudiantes han crecido y se pueden desarrollar en el futuro.

Hoy no sólo la experiencia y la educación en torno los parques se convierten en un aporte, sino también, se está formando una generación de profesionales conectados con su territorio y donde tendrán un gran campo de acción en el futuro, pudiendo aportar en el desarrollo sustentable de sus territorios y comunidades. Ese mismo sentido de pertenencia que genera el trabajo en estas áreas, es lo que posteriormente se transmite a sus núcleos, familias y comunidades donde los estudiantes, docentes e investigadores trabajan. Si a todo la antes mencionado, se le agrega buena difusión y acciones concretas en el territorio, creemos que, sin duda, las personas cada día valorarán y se acercarán a los parques de manera más consciente.

Crédito fotografías: Esteban Arteaga, Universidad San Sebastián.

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