Travel Sale, el camino al infierno

 

Chile y el mundo están viviendo un período de crecimiento exponencial de coronavirus, explicado en gran medida por la aparición de nuevas mutaciones de la Covid, más agresivas, contagiosas y difíciles de controlar. En este escenario, ¿este el mejor momento para realizar una promoción turística masiva, cuya principal oferta sean viajes al exterior?

Este domingo, en la televisión pública, el Ministro de Salud, Enrique Paris, confirmó que en Chile convivimos con las cepas Británica y Brasileña, entre otras mutaciones del coronavirus, que ingresaron a nuestro país por turistas y viajeros, tanto chilenos como extranjeros. Así llegó el virus la primera vez, y así también ingresó la cepa británica tras la reapertura de las fronteras decretadas en noviembre de 2020. Esta será la tercera vez que dejaremos entrar a la Covid y sus variantes, cada vez más impredecibles. Por más que se diga que se tomaron todas las medidas, estas nunca serán suficientes.

El sistema de salud chileno está en el límite de su capacidad. Según datos oficiales, la ocupación de camas UCI bordea el 94 a 96 por ciento, cifra que supera el 90,8 por ciento registrado en julio del año pasado. El escenario actual es que estamos ante un peack de contagios. Sobre 6 mil infectados al día y de un rango etáreo menor al de la primera ola. Lo más probable es que las cifras aumenten después de las elecciones de abril, proceso eleccionario que ni siquiera tiene garantías que se lleve a cabo en una fecha que ya fue postergada. No hay razón para pensar que los contagios bajarán. Serán dos días de mucha movilidad, no solo en los lugares de votación, sino también en las calles, en los medios de locomoción, en recintos cerrados y en los propios hogares de los 19 millones de chilenos.

Turistas en las calles de Miami, marzo 2021 / BBC

¿Es este el mejor momento para el turismo emisivo? ¿Es este el momento para incentivar viajes a Miami, Cancún, Punta Cana y Brasil, destinos que han demostrado su nula capacidad para evitar contagios a los turistas?


¿Es este el mejor momento para el turismo emisivo? En el Travel Sale 2021 (no tengo datos oficiales, a pesar de que los hemos pedido a los actores involucrados), la oferta mayoritaria de las empresas asociadas a esta iniciativa del tipo Cyber Day son viajes y tours al exterior. A Miami, que está con toque de queda debido a la multitud de turistas que desbordan sus calles, sin medidas de protección. A Cancún, donde decenas de jóvenes argentinos regresaron contagiados de Covid, siendo que antes se habían realizado test de PCR que dieron negativo, pero que los padres denuncian que fueron realizados en laboratorios no acreditados por la agencia de viajes para evitar hacerse cargo de los mayores costos en el caso de que algún joven hubiera dado positivo. A Brasil, convertido hoy en una amenaza para el mundo debido a la alta circulación de nuevas cepas, razón por la cual decenas de países de Europa y Asia han restringido los viajes al gigante sudamericano, en algunos casos a cero. Chile, por ahora, impone una cuarentena obligatoria de 10 días, y junto con eso, todos los viajeros que ingresen al país y que presenten uno o dos síntomas relacionados a la enfermedad, deberán ir a una residencia sanitaria hasta que se descarte un contagio.

Argentina tiene cerradas sus fronteras al turismo, y solo permite viajes al exterior con la obligación de que el viajero se haga responsables de los imprevistos que puedan surgir con relación a su salud. Esta semana, el gobierno advirtió que no repatriará a ningún turista en caso se quede imposibilitado de volver a suelo argentino. Por ahora, quienes regresen deben hacer una cuarentena en un hotel por 14 días y pagar por esas estadías. Las autoridades argentinas también postergaron un plan piloto que se estaba analizando implementar con Chile para la próxima Semana Santa. Nada de qué sorprenderse, si además nos enteramos que esta semana la OMS alertó que la Covid-19 vuelve a estar “en auge en todo el mundo” y que la transmisión del virus ha aumentado en la última semana en todos los continentes. «Estamos ante una nueva pandemia, más mortífera y más infecciosa», declaró esta semana la canciller alemana Angela Merkel al justificar la decisión de decretar un confinamiento estricto durante la Semana Santa y desaconsejar todos los viajes al extranjero, salvo aquellos que sean «estrictamente necesarios».

¿Por qué en el peor momento de la pandemia en Chile y en el mundo se implementan iniciativas comerciales que promueven los viajes al exterior, cuando el mundo entero restringe los viajes y cierra sus fronteras?


Entonces, con todos estos antecedentes, es pertinente preguntarse ¿por qué ahora?, ¿por qué en el peor momento de la pandemia en Chile y en el mundo se implementan estas iniciativas comerciales que promueven los viajes al exterior? Se dirá que son viajes para fechas próximas, de venta anticipada y flexibles. Pero esa es una verdad a medias, la mayoría de las ofertas y vuelos publicados por las empresas adheridas se pueden tomar de manera inmediata durante los meses de marzo y abril, con promociones que incluyen el pago de exámenes PCR y sin ninguna información sobre la situación sanitaria de los destinos que se ofrecen.

El Travel Sale es una iniciativa organizada por la Federación de Empresas de Turismo de Chile (FEDETUR), la Cámara de Comercio de Santiago (CCS) y la Asociación Chilena de Empresas de Turismo (ACHET). Esta es la tercera versión. La segunda también se hizo en pandemia, en julio de 2020. Los ejecutivos de todas estas agrupaciones empresariales y de sus empresas asociadas, han estimado que a pesar de todas estas condiciones, este es un buen momento para viajar al extranjero o al menos para incentivar el viaje de los chilenos al exterior o dentro de Chile no importando que el 80 por ciento de las comunas estén en cuarentena. Es difícil suponer que estos respetados profesionales no consideraron estas amenazas y aún así estimaron que no son importantes, al menos no lo suficiente que les permita pensar siquiera en buscar una nueva fecha o repensar la iniciativa. “Viaje a Miami, no se preocupe del toque de queda y de las aglomeraciones”, “Viaje sin culpa a Punta Cana, ofrecemos exámenes PCR de reconocidos laboratorios dominicanos”. “A Brasil, no le aseguramos el regreso, pero tenemos buenos descuentos en hoteles por si tiene que alargar su estadía”.

Playa de Ventanas, verano 2021. / Pablo Sanhueza

No es la primera vez que el “turismo chileno” le apunta a los pies. Los permisos de vacaciones y la reapertura de fronteras al turismo explican en gran medida el actual aumento de contagios en Chile.


No es la primera vez que el “turismo chileno” le apunta a los pies. De acuerdo al Ministerio de Salud, los permisos de vacaciones y la reapertura de fronteras en noviembre de 2020, explican en gran medida el aumento de contagios en Chile. Un aumento que tiene a más del 70 por ciento de la población bajo confinamiento absoluto. Qué los chilenos necesitaban tomar vacaciones durante el verano, no había ninguna duda. Pero, ¿había un plan? ¿Fueron consideradas las opiniones de las regiones, los destinos turísticos y de los actores locales? ¿Se sacaron lecciones del eclipse en La Araucanía? ¿Se motivó a los chilenos a viajar a lugares y destinos poco conocidos y de baja aglomeración? ¿Se incentivó viajar en vehículos recreacionales? verdaderos hoteles rodantes, considerados como la forma más segura de viajar. ¿Se capacitó y apoyó a la oferta de campings? ¿Se visibilizó la oferta de turismo rural, el turismo sustentable, los destinos inteligentes? Nada de eso ocurrió. A los chilenos se les dijo: viajen a los lugares que puedan, el tiempo que quieran, pero por una sola vez, eso sí. Y los chilenos viajaron. En masa. ¿A dónde?: al Litoral Central, que es lo más cercano, conocido y barato. Los que pudieron viajaron al extranjero, a Europa, y volvieron a Chile contagiados con nuevas cepas y variantes.

Si esto era producto de un plan, digámoslo con franqueza y sin eufemismo, estuvo muy mal pensado. El plan que debió implementarse era uno que contemplaba la adopción de protocolos de destinos, que regulaba la actividad del territorio e imponía condiciones de ingreso, aforos y estadías a los turistas. Si bien este tipo de protocolos no garantiza la ausencia de contagios, minimiza el riesgo de expansión del virus y permite el desarrollo de actividades turísticas de manera limitada, y por tanto, sustentable. Haber adoptado un sistema de protocolos de destinos —que dicho sea de paso, fue propuesto por los propios destinos turísticos con informes y estudios técnicos que avalaban la propuesta— hubiese evitado en algo las aglomeraciones y por ende los contagios y como consecuencia de esto se hubiese reducido los impactos económicos y sociales que se generaron en la mayoría de las comunas turísticas del país.

Protestas en Pucón, exigiendo protocolos de destinos.

Si el objetivo de realizar el Travel Sale se tomó para apoyar a la industria del turismo nacional, solo hay que decir que el camino al infierno está pavimentado de buenas intenciones.


Si esto era producto de un plan, estuvo muy mal pensado abrir las fronteras en condiciones epidemiológicas críticas y bajo la propagación de nuevas cepas, que han demostrado ser más contagiosas y agresivas. Si esto era producto de un plan, estuvo muy mal comunicado. Nunca hubo una campaña comunicacional masiva, ni inteligente, ni menos empática, clara y directa, que evitara que los chilenos colapsaran los destinos más conocidos y populares, y en cambio, se dispersaran por lugares menos masivos y con mayores y mejores medidas biosanitarias. Si esto era producto de un plan, faltó información. En Chile, la tan comentada bigdata nunca fue un aliado para enfrentar el Covid. La información de calidad, la venta cruzada, el análisis y monitoreo de los datos, los destinos inteligentes, brillaron por su ausencia. Hoy, con buenos datos a la mano, es posible saber con antelación qué tipo de viajero visitará un destino, lo que permite adoptar políticas sanitarias y campañas de marketing y de difusión de manera más precisas y eficientes.

Si el objetivo de realizar una actividad comercial del tipo Travel Sale se tomó para apoyar a la industria del turismo nacional en la histórica crisis que está enfrentando e impulsar su reactivación, solo hay que decir que el camino al infierno está pavimentado de buenas intenciones. Los impactos económicos provocados por las largas cuarentenas y las restricciones sanitarias decretadas por la autoridad han sido un golpe duro para millones de chilenos. Y no está claro en qué y en cuánto se beneficia el turismo nacional y las comunidades locales como producto de que algunos pocos chilenos puedan viajar al exterior en el peor momento de la pandemia. Esa información la deberán entregar los organizadores del Travel Sale, una vez terminada la campaña. 

 

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