Erupción >Volcán Villarrica: «Yo estuve bajo el volcán»

Viaje al centro del peligro: cuatro historias en la morada del Pillán (Villarrica: en mapudungun, Ruka Pillañ, «casa del pillán»).

Narrado a cuatro voces, nos encontramos con el violento despertar de uno de los volcanes más activos y amenazantes del planeta, una mezcla ígnea de dios y demonio que se niega a descansar, y que cada cierto tiempo nos recuerda que la naturaleza aún es capaz de estremecer la tierra. Desde la mirada certera de un fotógrafo, hasta los sentimientos encontrados de científicos chilenos y extranjeros, pasando por el estado de alerta máxima de una autoridad política. Presentamos cuatro historias humanas más allá del miedo.  

Francisco-fondo

EL CAZAVOLCANES
Francisco Negroni
Fotógrafo profesional
Premiado y reconocido a nivel mundial por su trabajo como fotógrafo de Naturaleza, Francisco Negroni ha desafiado más de una vez el peligro para registrar con maestría y acierto las últimas erupciones de los volcanes australes. Siempre atento, esta vez no fue la excepción, el Villarica le demostró lo pequeño y vulnerable que es el ser humano ante los fenómenos de la naturaleza.
Lunes 2 de marzo, son las 14:35h y por fin ya comienzo a circular por la ruta 5 desde Puerto Montt con rumbo a Pucón. El Sernageomin ha subido la alerta del volcán Villarrica de amarilla a naranja. La erupción es inminente. Avanzo por la carretera siguiendo las noticias en twitter, mientras voy repasando mentalmente mi equipo: cámaras, trípodes, lentes, baterías. Claro, algo se me olvida, la conexión a internet… En una eventual erupción tendría que valerme con el poco y nada de internet de mi celular para despachar. Esos son los momentos donde te odias.
A las 19:00h ya estoy en Pucón, subiendo por el camino al centro de Ski, donde tengo unos apostaderos elegidos en mis viajes previos. Me sorprende la gran cantidad de turistas y curiosos que deambulan por el sector. Dos kilómetros más arriba, Carabineros les prohíbe el paso.
Entre risas de niños y gente obturando a la mas mínima fumarola, me preparé para cualquier cosa. Al correr las horas comencé a quedarme solo, en una tensa calma y silencio.
Antes de las 03.00h decido bajar a Pucón por un café, y mientras volvía diviso las primeras salpicadas de lava en lo alto del volcán. ‘Esto se pone bueno’, me dije, y poco después de llegar a mi apostadero se produce una gigantesca subida de lava. Empiezo  a obturar, pero rápidamente me doy cuenta de que mi lugar no es seguro y estoy expuesto al peligro. En ese momento el miedo me invade y lanzo todo el equipo al auto mientras se escucha vehículos bajando a toda velocidad.
Llego a las zonas bajas de Pucón y me encuentro  con el caos. Gente que corre por la calle, pequeños accidentes v ehiculares, ruidos de sirenas, de balizas, de altoparlantes, de bocinazos. La congestión me lleva a un taco. Me meto a una calle lateral, busco un encuadre y reinicio las tomas en un lugar seguro. En el momento que enciendo mi computador para iniciar el despacho de las primeras fotografías, silencio absoluto. Ya no hay erupciones, solo humo, algunos trazos rojos en las laderas del volcán. Se acabó todo, pienso.
Resultado: muchas fotos malas, movidas y desenfocadas. Algunos buenos aciertos, pero poco material. Mucha adrenalina y cuatro días más esperan do que el volcán vuelva a rugir. Ya en casa solo pienso en qué momento volver, con nueva experiencia y quizás más cauto.
Según Sernageomin el cráter hoy está semiobstruido, y creo no equivocarme en que muy pronto el volcán comenzará de nuevo otro ciclo eruptivo, quizás para terminar este que quedó inconcluso.

Francisco Negroni: tiene una amplia trayectoria como fotógrafo profesional colaborando para diferentes medios escritos y agencias de noticias a nivel nacional e internacional. Ha sido galardonado en importantes concursos internacionales de fotografía. En 2012 obtuvo el primer lugar en el Concurso FotoCam Internacional de España y en 2014 fue ganador del Wildlife Photographer, en la categoría Medio Ambiente. En 2013 fue finalista en el prestigioso concurso Memorial María Luisa de Oviedo, España, y ese mismo año se destaca entre las mejores fotografías de la National Geographic Traveler. Actualmente trabaja como free lance y vive en Puerto Varas.


cientifico-fondoEL INTREPIDO
José Luis Palma
Ph.D. Profesor  del Departamento de Ciencias de la Tierra de la Universidad de Concepción.
Estudioso de los volcanes, este académico de la Universidad de Concepción ha estado investigando por años el comportamiento del volcán Villarica. Al momento de la erupción estaba registrando la actividad en el cráter para compararla con las mediciones instrumentales que monitoreaban el volcán. A pesar de lo intrépido que puede parecer su experiencia, la seguridad personal y la de sus alumnos siempre estuvo en primer lugar.
Me gusta investigar cómo funcionan los volcanes. Para ello he realizado experimentos de laboratorio, modelación numérica y estudios de monitoreo instrumental que me permiten capturar señales de actividad volcánica. Al igual que un médico que ocupa un estetoscopio para escuchar los latidos de tu corazón o mide tu presión arterial, los volcanólogos estudian registros sísmicos, monitorean cambios en las pendientes, miden la cantidad de gases que el volcán emite, o escuchan los sonidos de baja frecuencia (infrasonido) que producen las explosiones.
Fue así como el 3 de marzo viví una de las experiencias más impresionantes de mi vida. Junto a tres estudiantes fuimos testigos de la corta pero intensa erupción del volcán Villarrica. Entusiasmados por el espectáculo pirotécnico (actividad estromboliana) mostrado las noches anteriores, nos acercamos por la subida norte del volcán donde se encuentra la entrada al parque Villarrica. Intentábamos tener un buen registro en video de las explosiones en el cráter. Al observar que la actividad aumentaba, nos detuvimos a mitad de camino para instalar la cámara y registrar el espectáculo. Luego decidimos seguir subiendo para tener una mejor vista de todo el volcán, mientras veíamos vehículos que bajaban tocando la bocina y con pasajeros indicando que nos fuéramos. Pero seguimos subiendo. Recuerdo haberles preguntado a mis estudiantes si alguna vez en su vida se imaginaron que podrían presenciar una erupción volcánica desde tan cerca. Estaban eufóricos. Cuando ya estábamos muy cerca de llegar a nuestro destino nos detuvimos para apreciar lo que ocurría en el volcán. La imagen era surrealista. Las fuentes de lava sobre el cráter iluminaban todo mientras muchos fenómenos volcánicos se desarrollaban simultáneamente. En un momento parecía que el cráter se estuviera destruyendo. Decidí que nuestra seguridad era más importante y comenzamos a bajar.
Algunos días después pude recuperar parte de los datos que mis instrumentos registraron de la erupción. Los datos son fantásticos y se puede apreciar toda la secuencia eruptiva. El sonido registrado es similar al rugido del motor de un avión a solo decenas de metros de distancia. Me alegro de que la erupción no se convirtiera en un gran desastre para la gente que vive en la zona, y espero poder contribuir a comprender mejor el comportamiento del volcán Villarrica. Ojalá que aprendamos de la experiencia de esta erupción para así ayudar a disminuir el riesgo volcánico y mitigar las consecuencias de la próxima erupción.

José Luis Palma es Magíster en Ciencias con mención en Geología de la Universidad de Chile. Tiene un Ph.D. en Volcanología, de la The Open University, de Reino Unido; un Postdoctorado en Peligros Naturales, de la Michigan Technological University, y un Postdoctorado en investigación, educación y mitigación del riesgo volcánico, de la The State University of New York at Buffalo, EE.UU. Desde 2012 ejerce como profesor asistente de la Universidad de Concepción.


Egon-MontecinosEL PRECAVIDO
Egon Montecinos
Intendente de la Región de Los Ríos
Pocos días antes de cumplir un año como Intendente de la Región de Los Ríos, el cientista político Egon Montecinos debió hacer frente a uno de sus más inquietantes desafíos. Como buen hijo de esta tierra, Montecinos creció escuchando los relatos familiares sobre desastres naturales, los mismos que ahora debía enfrentar como autoridad responsable.
Desde el domingo, estábamos trabajando con el Comité de Operaciones de Emergencia (COE), para coordinar las acciones que realizaríamos si el volcán entraba en erupción. En mi mente, estaba fresco el recuerdo de la erupción de 1984, cuando tenía 11 años y veía en televisión las imágenes del volcán lanzando lava. Tan fresco como los relatos que había escuchado entre los antiguos habitantes de Coñaripe, que mantienen en su memoria la tragedia del 2 de marzo de 1964, cuando el Villarrica arrasó con la mitad del pueblo.
Eran las 03.15 h del martes, cuando mi asistente policial, el subcomisario Carrasco, me informó que el volcán había entrado en erupción. De inmediato, convoqué a los integrantes del COE a la oficina regional de Onemi. Me duché y preparé una maleta, porque ya tenía decidido que, en caso de erupción, me instalaría junto a todo el comité de emergencia en Panguipulli o en la misma localidad de Coñaripe.
Nos constituimos antes de las 04 de la mañana. A esa hora,  ya sabíamos, los vecinos de Coñaripe, Pucura y otras localidades realizaban una evacuación voluntaria desde las zonas de riesgo. Sesionamos en la Onemi hasta las 06.30 y a las 08.00 h estábamos visitando los albergues junto al alcalde de Panguipulli.
Nunca dudé en trasladar el COE a Coñaripe, porque había que transmitir seguridad y cercanía a nuestra gente. Estuvimos durante tres días desplegados en el territorio afectado, marcando una presencia valorada y agradecida por la comunidad. Junto al Ejército, Carabineros, Investigaciones, Municipio y los más diversos servicios públicos acompañamos a los vecinos y vecinas que requerían de la empatía necesaria para reducir el temor y la incertidumbre.
Enfrentar una emergencia consiste en el establecimiento de planes y coordinaciones, que permitan  a las comunidades estar preparadas para evitar daños, y a las instituciones públicas responder de manera oportuna y con recursos adecuados.  Sin embargo, estoy convencido que también existe una dimensión afectiva, donde quienes están en riesgo requieren compañía, certidumbres y seguridad. Por esas razones nuestra gestión sentó bases en ambas dimensiones.
Con este convencimiento enfrentamos esta erupción del Villarrica y creemos haber cumplido la tarea.

Egon Montecinos ejerce el cargo de Intendente de la Región de Los Ríos. En esa calidad, preside el Comité de Operaciones de Emergencia (COE), que coordina las acciones que se adoptan para hacer frente a las emergencias a nivel regional. Es licenciado en Trabajo Social, Asistente Social, Doctor en Investigación en Ciencias Sociales con mención en Ciencia Política de FLACSO. Magíster en Ciencias Sociales mención Desarrollo Regional. Como Intendente de la Región de Los Ríos, ha destacado por impulsar un programa de profundización de la participación ciudadana considerado pionero y un modelo a nivel nacional.


Johnson_CloseupEL EXTRANJERO
Jeffrey Johnson
Ph.D. en  Geofísica. Investigador de infrasonidos volcánicos y atmosféricos
Gracias a una beca Fulbright, este investigador de la Universidad estatal de Boise (Idaho, EEUU), vive y trabaja en Pucón, donde fue testigo junto a su familia de la erupción del Villarica. Johnson planea permanecer en Chile hasta que el volcán siga estando en una potencial actividad eruptiva.
He trabajado en varios volcanes en erupción a lo largo de mi carrera, pero esta fue la primera vez que tuve que despertar a mis hijos a las 03 a.m, juntar nuestra ropa y pasaportes, y prepararme para evacuar, aunque al final no salimos de nuestra casa.
La fuente de fuego alcanzó aproximadamente 300 metros sobre la cumbre del Villarrica y continuó por alrededor de media hora antes de disminuir en intensidad.
Luego la actividad continuó como un derrame perezoso de bloques de lava e incandescentes rebalses sobre el borde del cráter. Me senté con mis hijos en un sofá del patio viendo el espectáculo de fuegos artificiales naturales. Cuando se quedaron dormidos me puse a trabajar y mirar los datos de los 30 sensores que tengo distribuidos por todo el volcán, incluyendo seis que ahora se tuestan en la cumbre. Tres de los sensores están en mi patio, aquí en la ciudad de Pucón, a 10,5 kilómetros del volcán. Estos sensores son un tipo especial de micrófono, llamado sensores de infrasonidos, y graban los sonidos de baja frecuencia que los volcanes que estallan producen con intensidad.
Mis sensores detectaron una secuencia dramática de pequeñas explosiones durante toda la noche del evento principal, correspondiente a la fase de fuente de lava más vigorosa, de unos 30 minutos de duración, y que produjo un rugido de 120 decibelios aquí en mi jardín. Estos sonidos nos proporcionaron una cronología completa y útil de lo que ocurrió.
Desde el amanecer el volcán ha estado tranquilo, pero su presencia no puede ignorarse. El cráter de la cumbre está sellado por la lava fresca, y se pueden esperar más explosiones. Casi todo el mundo, incluidas las autoridades, están de acuerdo en que la secuencia de erupción no ha terminado todavía. Villarrica es el volcán más activo de Chile; y lo que ocurrió ya se había previsto.
Nueve de mis sensores están desplegados dentro del radio de exclusión, pero espero que sobrevivan a la actividad inmediata para recuperarlos y revisar algunos datos impresionantes en las próximas semanas. Es una oportunidad de oro para mi investigación, pero mi corazón está con el pueblo chileno, para quien esto es un inconveniente importante, una amenaza para su propiedad, y un peligro muy real.

Jeffrey B. Johnson (Ph.D. en Geofísica) trabaja desde 2012 en el Departamento de Geociencias de la  Universidad Estatal de Boise en Estados Unidos. Tiene una vasta experiencia en investigaciones de infrasonidos producidos por procesos geofísicos y atmosféricos como volcanes, truenos y avalanchas en más de siete países, además de los estados de Idaho, Hawaii y la Antártica. Su trabajo más reciente ha sido apoyado por becas de la Fundación Nacional para la Ciencia y la Sociedad National Geographic. Vive temporalmente en Pucón.

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