Isla Madre de Dios busca ser Patrimonio Natural de la Humanidad

La isla Madre de Dios está situada al sur del golfo de Penas. Forma parte del archipiélago Madre de Dios, un conjunto de 54 islas que en total suman un aproximado de 123 mil hectáreas ubicadas al norte de la Región de Magallanes.

El inhóspito lugar es considerado un «laboratorio natural» para investigar el cambio climático. Sus particularidades geológicas, han llamado la atención de científicos de diversas disciplinas, entre ellas geología y espeleología. Fue así como un decreto del Ministerio de Bienes Nacionales destinó la totalidad de la isla a fines de conservación y desarrollo sustentable, debido a su importancia geológica, biológica y cultural.

Pero antes que llegara el «hombre blanco», los kawéskar ya conocían sus bondades naturales al utilizar sus cuevas como refugio. En efecto, en 2006 se encontraron pinturas y arte rupestre en su cavernas, la que insinuarían que este pueblo desarrolló algún tipo de escritura o simbología. Según los científicos las dataciones de estas pinturas eran de 500 años, pero también se hallaron otras figuras que superan los 4.500 años.

Debido a su gran importancia científica, un un equipo de investigadores del Centro de Investigación Dinámica de Ecosistemas Marinos de Altas Latitudes (IDEAL), del Centro de Investigación en Ecosistemas de la Patagonia (CIEP) y de otras cinco instituciones nacionales y extranjeras, realizaron diversas expediciones en el Seno Soplador (roca caliza) y en la Isla Escribano (roca batolítica).

Arte Rupestre Kawéskar

Arte Rupestre Kawéskar / Rodolfo Soto

En 2006 se encontraron figuras rupestre en la isla realizadas por el pueblo kawéskaren, la que insinuarían que este pueblo desarrolló algún tipo de escritura o simbología.

Los resultados de los estudios fueron publicados en la revista Estuarine, Coastal and Shelf Science, en cuya nota se informa que las investigaciones lograron establecer «que parte de la roca de la isla determinan los elementos químicos que llegan al mar costero, los que a su vez, modulan importantes características de las algas microscópicas que crecen en sus aguas».  Los experimentos —realizados a bordo de la embarcación de los investigadores— mostraron que estas diferencias «pueden modular localmente la comunidad fitoplanctónica en el océano costero”, explicó el Dr. Rodrigo Torres, oceanógrafo químico, líder de la expedición e investigador de CIEP y el Centro IDEAL.

Las condiciones químicas del agua reportadas en este estudio generaron nuevas hipótesis por parte de los científicos. Es así como Emilio Alarcón, biólogo marino del CIEP, cree que la alta alcalinidad de aguas continentales y estuarinas cercanas a las rocas calizas «actúan como un amortiguador de la acidificación», la que es causada por el aumento del dióxido de carbono atmosférico, y podría constituirse «como un refugio natural en tiempos de cambio climático”.

Las investigaciones son un nuevo aporte para apoyar la iniciativa del Ministerio de Bienes Nacionales de proponer a la UNESCO que el singular archipiélago chileno de Madre de Dios se convierta en el primer Patrimonio de la Humanidad Natural de Chile, nominación que viene tramitándose desde 2019.

Isla Madre de Dios / Rodolfo Soto

Cueva de la Isla Madre de Dios / Rodolfo Soto

Nuevas investigaciones lograron establecer que la composición de la roca de la isla determina los elementos químicos que llegan al mar costero, y estos a su vez, modulan importantes características de las algas microscópicas que crecen en sus aguas.

“La piedra caliza que encontramos en la Isla Madre de Dios no está en ninguna otra parte del mundo. He explorado muchos países y nunca he visto una caliza tan pura ni formaciones tan espectaculares. Sin duda,  está influenciada por la meteorología y el agua que hay en el lugar”, dice Bernard Tourte, espeleólogo francés y presidente del Centre Terre, institución que que por más de 20 años ha realizado expediciones a la isla y la Patagonia chilena, todas ellas auspiciadas por el Gobierno francés, lo que implicaba que los descubrimientos eran analizados por científicos franceses y el conocimiento se quedaba «afuera», razón por la cual en 2019 el Centre Terre de Francia y la Asociación Espeleológica de la Patagonia de Chile, firmaron un convenio de colaboración para continuar desarrollando trabajos de investigación científica en el archipiélago.

Las formaciones geológicas de Madre de Dios son reconocidas como las rocas carbonatadas o calizas más australes del mundo. Su estado de pureza natural las convierte en extremadamente solubles al agua, por lo que las intensas lluvias, los ríos y el viento han ido generando profundas e intrincadas cavernas, que antaño fueron refugio de pueblos primitivos y que hoy se han convertido en un verdadero imán para científicos, investigadores y especialistas, que buscan conocer las fauces de este verdadero laboratorio natural de la humanidad.

El archipiélago, es también reconocido por su «alta sensibilidad ecológica», al poseer ecosistemas frágiles como los bosques costeros siempreverdes y las zonas exteriores, albergando especies importantes y exclusivas como la presencia de Hebe elíptica, especies de mustélidos como el Chungungo y una gran cantidad de aves.

Para visitar la isla, muchos investigadores lo hacen zarpando desde Puerto Natales, en un viaje que puede durar un día entero, pero el pueblo más cercano es Puerto Edén.

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